En primer lugar, quiero enfatizar que no estoy ofreciendo consejos a quienes viven con enfermedades mentales. Este artículo es para aquellos que a veces notan que se sienten ansiosos o asustados. Y aquellos que han notado que en estos tiempos difíciles, el “a veces” puede ser algo más que ocasional.
Comencemos con la diferencia entre miedo y ansiedad.
El miedo es un estado emocional que surge en respuesta a una amenaza inmediata y tangible. El autobús va directo hacia ti, surge el miedo y tu cuerpo entra en modo reacción. Una serie de cambios fisiológicos inherentes ocurren automáticamente cuando el cuerpo siente miedo. Tu corazón late más rápido, se libera adrenalina y la parte reptil de tu cerebro se hace cargo de las funciones ejecutivas de tu cerebro.
Todos estos cambios tienen como objetivo mejorar su capacidad de responder rápidamente. En esos momentos no queremos que la parte ejecutiva de nuestro cerebro analice la situación: ¿Quizás el autobús se detenga?, ¿realmente estoy en el camino?, ¿qué pasaría realmente si me choca? No… queremos que la parte reactiva de nuestro cerebro y cuerpo se concentre en una sola cosa… ¡moverse! Este software hace exactamente lo que se supone que debe hacer. Nos ayudan a sobrevivir cuando nos enfrentamos a una amenaza real a nuestra seguridad física. Esta capacidad es inherente a todos y cada uno de nosotros. No es necesario entrenar esta reacción al miedo.
Por otro lado, la ansiedad suele ser una respuesta a una amenaza percibida a nuestro bienestar. Puede ser por nuestro bienestar físico, mental o emocional. Por ejemplo: «Sé que haré un trabajo regular en la reunión de hoy. Entonces puedo renunciar a conseguir ese ascenso». Todos los mismos efectos fisiológicos que ocurren cuando sentimos miedo pueden ocurrir cuando sentimos ansiedad. Sin embargo, el cuerpo no necesita una reacción física inmediata ante una amenaza (evitar el autobús), por lo que todo el exceso de cortisol y hormonas, que secuestran las funciones ejecutivas de nuestro cerebro, pasan factura en el momento. Sentimos que nuestro corazón late fuerte o que nuestros músculos se acalambran, reaccionamos en lugar de responder y nuestros pensamientos pueden estar tan preocupados por la historia que nos estamos contando a nosotros mismos que no hay lugar para nuestros mejores pensamientos en el momento. Cuando la ansiedad se vuelve común o prolongada, puede causar daños físicos y psicológicos.
¿Puede la atención plena ayudarme a lidiar mejor con la ansiedad?
¡Afortunadamente la respuesta a esta pregunta es “sí, absolutamente”! Los profesionales a menudo preguntan sobre formas efectivas de controlar la ansiedad, y la atención plena ofrece herramientas poderosas.
Lo primero y más importante es observar cuándo surgen pensamientos que pueden ser ciertos o no. Observa los pensamientos ansiosos. No hay necesidad de descartarlo, sólo tener en cuenta que "puede ser cierto o no". Por ejemplo, observe el pensamiento que supone cómo se desempeñará en la próxima reunión. Y dale algo de espacio a esta idea reconociendo que “puede ser cierta o no”. Eso es suficiente. *Recuerde que el simple hecho de reconocer un pensamiento reduce su impacto.*
En segundo lugar, presta atención a cualquier sensación que surja con los pensamientos. ¿Notas que los músculos del cuello se tensan, sientes mariposas en el estómago o el corazón se te acelera? Si es así, utiliza estas sensaciones corporales para ayudarte a comprender lo que está sucediendo. Puedes decirte a ti mismo: “Esto es ansiedad, así es como me siento ante la ansiedad”. Esta observación y denominación trae de nuevo a escena la parte ejecutiva de las funciones del cerebro, que es lo que necesitamos para responder en lugar de reaccionar. Esta práctica, conocida como “escaneo corporal para reducir la ansiedad”, ha demostrado ser eficaz.
Por último, toma algunas respiraciones intencionales y pregúntate qué pequeño paso necesitas dar ahora mismo para enfrentar este momento con autocompasión y claridad. Sé amable contigo mismo y comprende que trabajar para interrumpir los pensamientos ansiosos y la reacción resultante en ese momento es a menudo la clave para ver una nueva forma de enfrentar los desafíos de la vida diaria. *La autocompasión es un componente clave para gestionar eficazmente la ansiedad.*
Los comentarios están cerrados.