Brecha de servicio: ¿Qué falta?
Si bien las personas pueden tener acceso a una amplia gama de servicios de planificación financiera, legal y patrimonial, estos servicios a menudo no abordan las complejidades únicas del proceso de coleccionismo de arte. Un coleccionista de bellas artes puede trabajar con un administrador de patrimonio que no esté familiarizado con las complejidades de la valoración y la procedencia. Es posible que su abogado de sucesiones no entienda cómo planificar la sucesión en un grupo fragmentado con recursos internacionales. Es posible que su asesor de seguros no cubra ciertas categorías de riesgos de objetos de colección.

Esta desconexión es más que un simple inconveniente: crea problemas costosos. Una valoración incorrecta puede dar lugar a auditorías del IRS o pérdidas subaseguradas. Los planes patrimoniales que tratan las colecciones como activos ordinarios corren el riesgo de generar conflictos familiares, impuestos inesperados y liquidación forzosa. Un mantenimiento de registros inadecuado puede dar lugar a la pérdida permanente de registros de activos, lo que reduce el valor y la transferibilidad. Estos problemas son síntomas de un problema más profundo: la falta de servicios integrados, dirigidos por expertos y diseñados específicamente para coleccionistas de arte y objetos de colección.
Distracción: la causa raíz del problema
La raíz de esta brecha de servicios es la fragmentación. Los coleccionistas de arte y objetos de colección deben navegar en un complejo ecosistema de profesionales aislados (abogados, tasadores, asesores patrimoniales, planificadores fiscales, comerciantes, curadores de museos y compañías de seguros), cada uno con un área limitada de especialización y pocos hablando el mismo idioma. Estos profesionales a menudo trabajan de forma independiente, sin un marco común para gestionar la colección como inversión y como activo patrimonial.
Lo que complica las cosas es la falta de infraestructura institucional. A diferencia de las empresas que cotizan en bolsa o incluso de las empresas familiares, los holdings no están gestionados por equipos con control centralizado. No existe un único profesional encargado de coordinar la estrategia de adquisiciones, realizar el seguimiento de los informes de estado, actualizar los cronogramas de seguros, preparar la sucesión y gestionar la liquidez. El resultado son decisiones ad hoc y lagunas en la planificación que exponen al coleccionista a riesgos y, en última instancia, reducen el valor a largo plazo de la colección.
La necesidad de un nuevo sistema de servicios especializados en la gestión de colecciones de arte
Para abordar este problema, no solo necesitamos un equipo de especialistas, sino un sistema completamente diferente. Uno que considere el coleccionismo no como un pasatiempo ni una actividad secundaria, sino como un activo estratégico que requiere una gestión multidisciplinar.
Este nuevo modelo debe ser integrado, reuniendo la experiencia jurídica, fiscal, de seguros, de tasación y valoración bajo un marco coordinado. Debe ser proactiva y ofrecer una planificación con visión de futuro en lugar de simplemente reaccionar ante las crisis. Debe basarse en las relaciones, y contar con el respaldo de un asesor que comprenda los valores de los coleccionistas, sus objetivos heredados y sus intereses únicos, no solo su balance. *Los asesores financieros tradicionales a menudo ignoran los aspectos no financieros de la gestión de activos, lo que genera una visión incompleta.*
Algunas oficinas familiares y bancos privados han comenzado a llenar este vacío, pero la mayoría todavía se centra en los activos tradicionales. Lo que se necesita es una “oficina de coleccionistas”, una combinación de planificador de patrimonio, administrador de activos, curador y consultor, diseñada para coleccionistas y por profesionales que conozcan el área.
Perspectivas de futuro
A medida que el mercado del arte y los objetos de colección continúa creciendo (y se espera que alcance casi 500 mil millones de dólares a nivel mundial en 2028), esta brecha en el servicio se volverá más costosa. Los coleccionistas que logran preservar el valor financiero y cultural de sus colecciones son aquellos que adoptan un enfoque de gestión más integrado y consciente.
Es hora de un nuevo modelo de servicio. La colección no vale menos.
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