Pensar como un hacker: una estrategia vital para mejorar la ciberresiliencia y la fortaleza.

Descubre cómo pensar como un hacker puede transformarte en un experto en afrontar desafíos. Mejora tu resiliencia, anticipa riesgos y supera obstáculos con astucia para lograr una agilidad inquebrantable.

Las cosas más importantes que necesitas saber

  • Una resiliencia cibernética integral requiere una visibilidad profunda y capacidades de monitoreo avanzadas en infraestructuras locales, en la nube y de red para comprender las interacciones e identificar con precisión los riesgos.
  • Para contrarrestar eficazmente las amenazas, las organizaciones deben adoptar la mentalidad de un atacante, realizando pruebas de penetración internas y externas continuas de productos y sistemas, así como pruebas de phishing y de penetración física.
  • El principio de seguridad debe integrarse en el diseño para garantizar la trazabilidad e integridad de los componentes de software a lo largo del ciclo de desarrollo, con un plan de recuperación claro y probado para minimizar los riesgos y reducir el impacto de los accidentes.

Si llevas tanto tiempo trabajando en ciberseguridad como yo, sabes que hay dos cosas seguras. Primero, las amenazas nunca dejan de evolucionar. Y segundo, tarde o temprano, podrías ser el objetivo.

Lo que complica aún más las cosas hoy en día es que la inteligencia artificial y otras herramientas automatizadas han reducido enormemente la brecha entre el descubrimiento de vulnerabilidades de seguridad y el tiempo que se tarda en explotarlas.

Cuando esto se mide ahora en minutos, o incluso segundos, te das cuenta de que tienes un problema grave. Este cambio fundamental en la forma en que operan los atacantes significa que ya no podemos darnos el lujo de tener tiempo para comprender el ataque, evaluar los riesgos y determinar nuestros próximos pasos.

Esto significa que debemos estar mejor preparados y tener la capacidad de adaptación necesaria para afrontar cualquier adversidad que se nos presente.

La visión es clave

Para mí, todo comienza con aceptar una verdad simple: no se puede defender lo que no se ve. Por eso, la visión es una de las capacidades más importantes que una organización puede desarrollar.

En definitiva, si comprendes lo que hay en tu entorno —cómo interactúan estos sistemas y qué se considera normal— estarás en una posición mucho mejor para identificar comportamientos inusuales antes de que se conviertan en algo más grave.

Por otro lado, la observabilidad lleva la visibilidad a un nivel superior. Proporciona el contexto que los equipos de seguridad necesitan para tomar decisiones informadas con rapidez, especialmente cuando el tiempo apremia.

En otras palabras, la visión te dice lo que está sucediendo, mientras que la observabilidad te ayuda a comprender por qué está sucediendo.

Esto es sumamente importante. Las organizaciones actuales operan a través de infraestructuras locales, entornos en la nube, redes y un número cada vez mayor de tecnologías conectadas.

A medida que estos entornos se generalizan, comprender lo que sucede en ellos se vuelve mucho más difícil.

Sin esta visión, es difícil comprender dónde residen los riesgos, cómo interactúan los sistemas o dónde un atacante podría explotar una vulnerabilidad.

Piensa como un hacker

Esto me lleva directamente a mi siguiente punto. A lo largo de mi carrera, incluyendo mi tiempo trabajando en operaciones de ciberataques dentro de la comunidad de inteligencia, he descubierto que la forma más eficaz de comprender los riesgos es pensar como un adversario.

Comienzo con la pregunta: ¿Cómo puede un atacante atacar a una organización? Luego, trabajo a la inversa para identificar y subsanar las deficiencias.

Eso se debe a que los atacantes no ven a las organizaciones como nosotros. Siempre buscan una forma de infiltrarse. Buscan puntos débiles en las personas, los procesos y las tecnologías.

Primero buscan las maneras más fáciles de lograr sus objetivos y luego explotan esas debilidades.

Este es un enfoque que recomiendo encarecidamente a todos los responsables de seguridad si quieren ir un paso por delante de los atacantes.

Esto implica plantearse constantemente las siguientes preguntas: ¿Desde dónde partirá el atacante? ¿Cómo se moverá dentro de la organización? ¿Y qué controles pueden ralentizar su avance o detenerlo por completo?

Pero para que este enfoque tenga éxito, las organizaciones también necesitan integrar la flexibilidad en el núcleo de su funcionamiento. Esto es algo que hemos implementado en todos los departamentos de nuestra organización.

Por ejemplo, contamos con equipos internos y externos que realizan pruebas de penetración continuas de los productos y de la organización en su conjunto, así como pruebas de spear-phishing y de penetración física.

Para nosotros, se trata de capacitar al equipo en todos los departamentos para garantizar que se mantengan alerta. También se trata de fomentar una sólida sensación de seguridad para que, cuando vean algo sospechoso en línea, perciban instintivamente que algo anda mal y lo denuncien.

También buscamos facilitar a las personas la denuncia de incidentes, para que podamos analizarlos rápidamente y comprender mejor la naturaleza de los ataques.

Seguridad desde el diseño

También hemos invertido considerablemente en el principio de Seguridad desde el Diseño para garantizar que todos los productos que ofrecemos a nuestros clientes sean lo más seguros posible. En la práctica, esto significa poder rastrear cada fragmento de código hasta su origen y verificar su integridad a lo largo de todo el ciclo de desarrollo.

Esto es similar a mantener una cadena de custodia para las pruebas. Queremos saber con exactitud de dónde provienen los componentes del software, cómo se verifican y cómo se protegen durante todo el proceso de compilación.

En términos más generales, el principio de "Seguridad desde el diseño" se está adoptando cada vez más en nuestra industria, a medida que las organizaciones reconocen la importancia de la seguridad, la trazabilidad y la transparencia del software a lo largo de todo el ciclo de vida del desarrollo.

Esto es crucial. Como mencioné al principio, existen dos verdades innegables en el mundo de la ciberseguridad: las amenazas seguirán evolucionando y las organizaciones seguirán siendo objetivos. Las empresas de todo el mundo deben adaptarse rápidamente a la dura realidad de que un incidente de ciberseguridad ya no es una cuestión de "¿sucederá?", sino de "¿cuándo sucederá?". La inteligencia artificial está acelerando este proceso y amplificando el impacto de cualquier ataque.

Por ello, es fundamental comprender bien el entorno para minimizar riesgos innecesarios, detectar rápidamente actividades maliciosas y limitar su impacto en caso de emergencia. Si a esto le sumamos un plan de recuperación claro y probado, obtenemos la esencia de una sólida ciberresiliencia en la práctica.

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